Para comprender mejor los efectos que produce estar en trance en nuestro organismo, es importante conocer las diferentes escalas de longitudes de onda que se somete el cerebro en función de su grado de excitación o activación.
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El patrón beta (β) oscila entre 12-24 ciclos/segundo. Es el más rápido y cerrado de todos y aparece durante un periodo de concentración intensa o agitación mental.
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El patrón alfa (α) va desde 8-12 ciclos/segundo. Este ritmo está asociado generalmente con un estado mental de alerta, pero relajado. Es difícil de mantener con los ojos abiertos, pues sucede justamente en el momento en que uno se está quedando dormido, y como regla general es bloqueado por un estímulo repentino o por dirigir la atención hacia un problema específico.
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El patrón zeta (t) desde 4-8 ciclos/segundo, está relacionado con las emociones, el sueño, la imaginación creativa y la computación de niveles profundos.
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El patrón delta (δ) desde 0’5-4 ciclos/segundo, está asociado con la enfermedad, muerte y degeneración celular.